logo Especismo Cero




¨La fuerza más poderosa con la que oponerse a la injusticia no es la violencia sino la no-cooperación. No hay mejor forma de rechazar cooperar con la explotación de los no-humanos que eliminarla de tu propia vida a través del veganismo y trabajar educando a otros para que hagan lo mismo¨ G. Francione


El tema más serio
Escrito por Dr. Oscar Horta   

 

Extraído del blog personal del Dr. Oscar Horta. Publicado el 5 Enero de 2010 en www.masalladelaespecie.wordpress.com

Primera Parte

En esta entrada encontraréis algunos enlaces de lugares en los que se trata el tema más serio y problemático de todos cuantos conciernen a nuestra relación con los animales no humanos. Es más, en mi opinión, es el tema más importante de toda la ética aplicada. Consiste en un problema que surge cuando nos enfrentamos al hecho del sufrimiento y muerte que los animales no humanos padecen ya no por su explotación a manos humanas, sino por la depredación y otros fenómenos que suceden independientemente de esta.

Sucede que este hecho es en ocasiones apelado por quienes buscan legitimar posiciones especistas. Afirman: los animales no humanos también se agreden unos a otros, por lo tanto está plenamente justificado que por nuestra parte los explotemos como recursos. Este argumento resulta muy pobre. No se argumenta del mismo modo, por ejemplo, cuando estamos ante otros fenómenos, como la guerra, violaciones, u otro tipo de agresiones entre seres humanos. Y si tenemos la capacidad de evitar causar daño, ¿por qué no vamos a hacerlo?

 

Por otra parte, es comprensible que la primera pregunta que nos planteemos sea: “¿qué estoy haciendo contra los animales no humanos?”, más que “¿qué estoy dejando de hacer a su favor?”. Con todo, esto no quita que la cuestión del daño que sufren los animales independientemente de nuestra acción no deba ser tratada. En particular, si adoptamos un punto de vista no especista. Después de todo, la mayoría cree que hay razones para, por ejemplo, rescatar a una o a un montañista atrapado en la nieve.

Este problema se trata en un artículo de Alan Dawrst que podéis encontrar aquí . Es un texto muy controvertido, sin duda. No podría ser de otra forma, dado lo problemático e incluso paradójico del tema. Por otra parte, sus cálculos en algunos lugares pueden ser muy tentativos. Con todo, creo que plantea cuestiones que es interesante considerar.

Otra aproximación al asunto se pueden encontrar también aquí. En este texto, Singer considera la cuestión de modo muy prudente, si bien se puede ver la dirección de su planteamiento. Una posición en cierto modo semejante a la que se plantea en su libro puede encontrarse asimismo en la obra de Steve Sapontzis Moral, Reason, and Animals (Philadelphia: Temple University Press, 1987).

 

Segunda Parte

El tema es, no cabe duda, enormemente controvertido, y las razones a tener en cuenta al pensar sobre él son variadas. No obstante,  he querido invitaros a pensar sobre él, pues creo que quienes cuestionamos el especismo no debemos tener temas que sean tabú, y que resulta positivo examinar los problemas a los que nos enfrentamos (o nos podemos llegar a enfrentar en un momento dado).

La cuestión, como habréis observado si habéis visto alguno de los sitios que os he invitado a visitar, radica en el hecho de que la inmensa mayoría de los animales que viven en sus medios naturales sufre daños terribles. Esto pasa fundamentalmente en el caso de las crías de los invertebrados, peces, reptiles y anfibios: prácticamente todas estas mueren de hambre o devorados al poco de comenzar a sentir, de modo que sus vidas no tienen mucho más que horribles padecimientos.

Por supuesto, podemos concluir que realmente no hay ningún problema con que esto suceda así, entendiendo, por ejemplo, que los procesos naturales son algo que cuyas consecuencias hemos de acatar sin que nos deba importar que estas conlleven daños enormes para quienes mueren o sufren por ellos. Si es así, nos veremos llevados a asumir una posición ecologista como la de Pentti Linkola. (Si, por el contrario, nos oponemos a perecer a desastres naturales, a morir por enfermedades, hambre, agresiones, etc., pero aceptamos una suerte semejante para los animales no humanos, estaremos siendo especistas).

Supongamos que nos oponemos tanto a las tesis de Linkola como al especismo, y pensamos que efectivamente tenemos razones para pensar que hemos de preocuparnos por la suerte de los animales que viven en sus medios naturales. El hecho es que, sin embargo, en la actualidad parece que no podríamos hacer mucho para actuar en este sentido para poner tal ayuda en la práctica, al menos a gran escala. El motivo es, obviamente, que los y las antiespecistas no tenemos los medios para ello.

Por esta razón, el debate no gira alrededor del modo en el que hemos de actuar en la actualidad. Por el contrario, gira en torno a otro problema: la cuestión es si hemos de dar difusión a esta problemática o no decir absolutamente nada acerca de ella. Hay dos razones opuestas optar por lo uno o por lo otro.

Una razón para no darle ninguna difusión radica en el rechazo social que ello podría provocar, debido a que la mayor parte de la gente considera (aunque pueda ser de forma errónea) que todo lo que ocurre en los medios naturales es algo positivo en sí mismo y que cualquier intervención en estos es moralmente equivocada.

Por otra parte, una razón para dar difusión a este problema radica en la posibilidad de que los y las antiespecistas del futuro sí tengan los medios técnicos para ayudar a los animales que sufren en la naturaleza pero no quieran hacerlo. Puede pensarse, pues, que si no se comienza a plantear este problema esto nunca llegará el momento en el que se ayude a estos animales. O que sí se ayude a estos, pero a menor escala de lo que se podría hacer.

Donde radica la cuestión es en si esto último es o no el caso. Si no lo es, la consecuencia es que, de cara a que en el futuro el tema sea planteado, da totalmente igual que a día de hoy hablemos o no de esta cuestión. Los efectos serán los mismos. Esto implicaría que no habría que tratar el tema.

De lo contrario, si la segunda razón indicada apunta a algo cierto, el hecho de que comencemos ya a tratar el tema en el seno del antiespecismo puede resultar determinante para la suerte de muchísimos animales en el futuro.

La cuestión, pues, radica en lo siguiente. ¿Tenemos razones para pensar que aunque no hablemos del tema, se dará del mismo modo el cuestionamiento sobre este? ¿O tenemos, por el contrario, razones para dudar de que esto pueda ser así? ¿Tenemos razones para pensar que el hecho de que hablemos sobre el tema puede influir en que el tema sea puesto sobre el tapete en su momento, de un modo que no resultaría posible si no lo comenzamos a tratar ya?

Obsérvese que lo que está en cuestión con esto no es si el tema se planteará o no aunque a día de hoy no se hable de él. Lo que está en cuestión es si se planteará en el mismo grado. Supongamos que creemos que aunque no hablemos del tema en absoluto quienes sean antiespecistas en el futuro se lo acabarán planteando, pero que, si comenzamos ya a hablar de él, el modo en el que se dé un planteamiento del tema en el futuro será mayor. Si esto último es así, el número de animales implicados decantaría la balanza a favor de comenzar a promover que se reflexione sobre este problema.

 

 
Compartir este artículo en:
    Twitter
  • Facebook
  • Tuenti
  • Meneame

Ayúdanos Dona

hazte miembro

actua y difunde - especismo cero




especismo CERO :: por los Derechos Animales

...